domingo, 7 de diciembre de 2014

ACTIVIDADES PARA LA COMPRENSIÓN DE TEXTOS



Sugerencias para enseñar a leer diferentes textos


·       Ofrecer a los niños oportunidades para que lean textos de distintos tipos, en distintos soportes (enciclopedias, periódicos, revistas, folletos turísticos, etc.), con diferentes formas o estructuras, diferentes temas, extensiones, propósitos y funciones comunicativas. Seleccionar textos adecuados a su edad y que, al mismo tiempo, desafíen sus capacidades. Guiarlos durante sus experiencias lectoras para que relacionen el uso de los textos con las diferentes prácticas comunicativas humanas.
·       Fomentar que los niños lean diferentes formas específicas de cada tipo de texto. Por ejemplo, en los descriptivos deberían leer las descripciones enciclopédicas, literarias, periodísticas, publicitarias, etc. En los instructivos, deberían leer las recetas, los manuales de juego, los avisos de servicio público, los textos de recomendaciones, etc.
·       Aplicar estrategias de Comprensión Lectora diferenciadas según el tipo de texto que se dé a leer. Intentar que los niños no solo comprendan el contenido, sino también por qué se lo organizó con cierto formato (de lista, en viñetas, en columnas, con imágenes o sin ellas, etc.). Los formatos siempre responden al tipo de texto y ayudan a comprenderlo.
·       Además, procurar que los niños piensen por qué unas ideas se presentaron primero y otras después y qué pasaría si se las cambiara de orden. Proponer juegos con textos desordenados para rearmar.
·  Buscar que los niños comprendan qué se propuso el autor: ¿informar algo?, ¿entretener?, ¿enseñar?, ¿convencernos de que tiene razón? y qué tipo de texto escribió para alcanzar su objetivo. Preguntarles cómo se dan cuenta y pedirles que busquen pruebas o pistas en los textos.
·    Preparar las clases de lectura: qué se hará antes de leer, cómo se leerá, cómo se evaluará la lectura. No se trata de elaborar preguntas para que los niños respondan, párrafo a párrafo, quién dice qué, dónde, cuándo, etc. Este tipo de actividad no es motivadora y no ayuda a comprender la totalidad del texto, pues las respuestas suelen ser copias de algunas partes. Por ejemplo, una mejor estrategia para enseñar a comprender las descripciones es enseñar a hacer cuadros sinópticos y, para los cuentos, líneas de tiempo. Además, los niños pueden trabajar en grupo y corregirse unos a otros, si se les enseña a opinar con fundamentos.
·     Trabajar en el aula, especialmente, aquellos textos con los que los estudiantes no están muy familiarizados, como los afiches, las descripciones enciclopédicas, los cuentos de autor para niños, entre otros. De esta manera, los niños aprenderán nuevos contenidos.
·       Realizar actividades de escritura de textos de diversos tipos. Por ejemplo, a partir de un hecho público que ha ocurrido en la comunidad, escribir una noticia para publicarla en un periódico mural de la escuela. También de este modo, los niños aprenden cómo es cada texto y qué función cumple en la sociedad.

Sugerencias para enseñar a deducir las ideas centrales
  •        Ofrecer oportunidades a los niños para que lean textos de distintos tipos y puedan aprender las diferentes maneras en que se presenta la información principal. Antes de la lectura, motivar a los niños para que anticipen el tema del texto y justifiquen sus ideas: ¿De qué tratará el texto? ¿Cómo se dan cuenta? ¿Conocen algo sobre el tema?
  •        Al leer, proponer actividades que lleven a los niños a reconocer que en algunos textos la información principal se reconoce porque el autor coloca señales o pistas claras y que en otros textos hay que descubrirla o reconstruirla. Enseñar modos de descubrir la información principal. Por ejemplo, en los cuentos, releer e identificar las acciones que no pueden quitarse y las que sí podrían eliminarse porque son detalles; en las descripciones breves, releer y decir con una o pocas palabras el tema de cada párrafo; en las descripciones más extensas, analizar el título y los subtítulos e identificar palabras o frases clave.
  •        También durante la lectura, incentivar las discusiones entre los niños respecto de cómo se dan cuenta de que una información es central y otra no, así como sobre qué les interesa a ellos y qué le interesa al autor. Esto puede ayudar a distinguir entre lo que más le ha interesado a cada niño según sus objetivos de lectura y lo que ha querido comunicar el autor.
  •     Después de la lectura, proponer actividades de evaluación variadas. Por ejemplo, la escritura de resúmenes en grupos con la ayuda del docente. El resumen de un grupo debería ser evaluado y comentado oralmente por otro grupo.
Sugerencias para enseñar a deducir el propósito comunicativo del autor
  • ·       Ofrecer oportunidades a los niños para que lean textos de diversos tipos que les permitan reconocer diferentes intenciones de los autores. Para ello, deben leer los textos que circulan en la escuela y en la comunidad y, también, los que corresponden a otras comunidades. En este último caso, los niños deben reponer o descubrir siempre el contexto. Por ejemplo, se les puede contar que, en algunos contextos, el origen del mundo se escribe en forma de leyenda y en otros contextos, en forma de textos científicos.
    ·       Enseñar a los niños que a veces los autores declaran sus intenciones (“Te escribo esta carta para contarte…”) y que otras veces hay que descubrirlas (“Huaico destruye casas en Chupaca”).
    ·       Antes de leer, mostrar diferentes soportes de textos adecuados para segundo grado (libro de cuentos, periódico, revista deportiva, manual escolar) para que los niños anticipen las diferentes intenciones de los autores.
    ·       Al leer, guiar a los niños en la deducción de propósitos no dichos. Enseñar frases o "fórmulas" comunes que son marcas de la intención del autor. Por ejemplo, “Había una vez” es marca de la intención de contar un cuento. Enseñar también elementos gráficos que son pistas de la intención del autor. Por ejemplo, el uso de números en los textos instructivos, que tienen la intención de que alguien haga algo paso a paso: 1. Recorta los cuadrados… 2. Pega los cuadrados…
    ·       Al leer, apoyar a los niños para que integren las pistas del propósito del autor. Por ejemplo, guiarlos para que comprendan la intención de describir a partir del título (por ejemplo, “Los animales domésticos”), la primera frase (por ejemplo, “Se Llaman ‘domésticos’ los animales que…”), y la imagen realista de un perro, un gato y una gallina.
    ·       Después de leer, dar momentos para que cada estudiante o pequeños grupos de estudiantes expresen ante los demás cómo se dieron cuenta del propósito del autor. Así, además de evidenciar sus estrategias, les permitirán a otros imitarlas o colaborar con la mejora.
    ·       Después de leer, proponer la producción de textos con diferentes propósitos. Por ejemplo, la elaboración de un afiche para que los padres asistan a una feria escolar.
Sugerencias para enseñar a hacer deducciones

  •     Antes de leer y durante la lectura, indagar los saberes que los niños ya tienen. Los saberes previos, incluso los erróneos, son el punto de partida del aprendizaje. Pero para transformar el error en aprendizaje, el niño debe comprender en qué se equivoca. Por ejemplo, puede equivocarse por creer que las primeras informaciones del texto contienen todas las pistas para hacer una deducción global. Conviene que el niño descubra ese error y llegue a la respuesta correcta a través de preguntas y repreguntas del docente.
  •        Guiar a los niños para que comprendan que, además de las relaciones globales entre las ideas del texto, también encontramos relaciones más específicas. Por ejemplo, las relaciones de causa-consecuencia entre dos hechos, las relaciones de tiempo entre acciones (“primero", "segundo", "finalmente”), las relaciones de sustitución por pronombres (“Se llama Eduardo. Él es un buen estudiante”) y sinónimos ("Eduardo es inteligente" y un párrafo más adelante "El astuto muchacho se hizo de una gran fortuna").
  •        Proponer a los niños juegos para que exploren las relaciones lógicas. Por ejemplo, plantearles algún hecho y hacer que redacten consecuencias realistas y disparatadas, corrijan pronombres que no concuerdan con lo que reemplazan, ordenen relaciones de tiempo, reemplacen pronombres por sinónimos, coloquen conectores (“por eso", "porque”), etc. Estas actividades no deberían plantearse de manera aislada, sino como parte del trabajo con textos reales. De lo contrario, no se entendería su función comunicativa.
  •      Dar a los niños oportunidades para que encuentren qué deducciones son más frecuentes en los diferentes tipos de textos. Por ejemplo, en las narraciones, las relaciones de causa-consecuencia y las relaciones de tiempo están siempre presentes. En los textos de Ciencia y Ambiente también son muy frecuentes las relaciones de causa: por qué llueve, por qué los objetos caen al suelo, etc. ¡También en los problemas matemáticos hay relaciones de secuencia y causa-consecuencia! “Juan tenía 6 bolitas. Luego, perdió 2. Por eso, ahora solo le quedan 4”. Como se ve, se puede
    enseñar a leer en todas las áreas.
  •        Construir con los niños organizadores gráficos que les permitan ver las relaciones que hay entre las ideas del texto; por ejemplo, esquemas causa-consecuencia y líneas de tiempo.
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